RESPETO  

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RESPETO
Sesión de Psicointegración: 26/Ene/2012
De Jorge Raúl Olguín.
Señaló que el amor, la estima y el respeto pasan por uno, donde la falta de respeto más sutil es cuando no se toma en cuenta al otro o se lo invalida no escuchando sus argumentos. Quien no te respeta no te ama, quien no te respeta no te toma en cuenta.

Psicointegración sobre el Respeto
Al igual que el amor, al igual que la autoestima, todo comienza por uno. Al igual que la aceptación. En todo tipo de relaciones debemos primero aceptarnos nosotros para que nos acepten los demás. Incluso en lo laboral a veces decimos en una línea, en una fila habiendo tantas personas, o más jóvenes o más capaces o mejor vestidas Que se van a fijar en mi”, doy media vuelta y me voy. O sea, que me estoy auto anulando sin saber si quien va a evaluar mi capacidad me va a tomar o no.
Lo mismo pasa en el plano afectivo. Lo mismo pasa en las reuniones de amigos. Una niña que dice "¡Oh!, así como estoy vestida y me invitaron a esta reunión voy hacer el ridículo”. La persona misma se censura. La aceptación pasa por uno. El amor pasa por uno. La estima pasa por uno y el respeto pasa por uno, que es el tema que trato ahora.
Falta de respeto no es un acto hostil en contra de uno o un insulto en contra de uno únicamente. Falta de respeto también es el que no te tengan en cuenta, el que te ignore, el que no te consulten para tomar una decisión. Falta de respeto es que no te escuchen, que tú quieras argumentar y la otra persona haga oídos sordos y no te deje argumentar y tú te quedes con un palmo de narices. Porque hay distintas maneras de manipular, degradando al otro, haciéndole creer al otro que es una persona inútil o poco capaz, la persona baja su escala tonal y es más fácil coger las riendas para manejarla. Obviamente que eso es juego sucio, pero en muchas relaciones se desmerece a la otra persona para poder dominarla mediante manipulaciones. Eso es una falta de respeto.
Pero hay faltas de respeto más sutiles o no sé si tan sutiles. Que son la falta de respeto de invalidar el argumento del otro. Siempre en todo los casos invalidar el argumento del otro, porque al invalidar el argumento del otro nos creemos dueños de la verdad, nos creemos dueños de la razón. Y a veces surte efecto, porque la otra persona está baja de defensas y al ser invalidada se echa culpas. Algo que yo habré hecho mal, seguro que habré cometido una torpeza” y como yo digo siempre, “nunca hay que justificar el error”. Nunca se debe justificar lo hostil. Nunca se debe justificar la falta de respeto. Si me hizo tal cosa, o me cortó el teléfono o me cerró la puerta en mis narices, o me dio la espalda o no me escuchó, debe ser por algo que yo hice primero, con eso le estamos entregando las riendas de nuestra vida a la otra persona. Porque estamos justificando el error y nos estamos haciendo responsables del error de la otra persona. O sea que de alguna manera, no a propósito, somos cómplices del error, porque permitimos al justificar que la otra persona siga actuando así, porque cuando titubeamos, cuando dudamos y decimos “Quizás en algo me equivoque y por eso esa otra persona dice eso, y me acusa a mí, a mí me acusa. Quizás sea por algo que yo hice mal, voy a reconsiderar”. Se supone que de esa manera gana la otra persona y gana la falta de respeto. Porque una de las faltas de respeto más sutil es no escuchar los argumentos del otro.
Y a veces tenemos una justificación inconsciente, quizás por condicionamientos engrámicos, que justificamos. Estaba en un mal día, justo cuando hablé por teléfono, estaba pasando por un mal momento y me respondió así, le salió mal un negocio, discutió con su familia”. Siempre algo porque se le va a justificar el error a la otra persona. Pero la otra persona jamás va a justificar nuestro punto de vista. Porque cedería poder, porque cuanto más justificamos más poder le damos a la otra persona para que nos manipule. ¡Siempre! Más poder le damos.
No se trata de hacer un giro de 180°, ahora cojo yo las riendas, tomo yo las riendas y se acabó. Se trata de intentar dialogar, se trata de intentar pacíficamente imponer no, porque estaría mal dicho imponer, proponer nuestro punto de vista. Tranquilamente, con coherencia, analíticamente sí así y todo somos ignorados, no somos escuchados, bueno creo que es hora de darnos “pla, pla, pla unos golpecitos en la mejilla y despertar. Y despertar de una buena vez. Porque somos nosotros en ese caso los que nos estamos faltando el respeto al permitir.
No debemos ser permisivos con el error, me diréis “Claro pero él no va a tener en cuenta los afectos, habiendo afectos de por medio no es tan fácil lo que propone el profesor, porque llevar a cabo lo hablado cuando hay un afecto de por medio es mucho más difícil”. Pero mi respuesta sería “quien no te respeta no te ama, quien no te respeta no te tiene en cuenta, quien no te escucha, te ignora y quien te ignora no tiene sentido justificar, insistir en un amor que es un círculo vicioso porque está siempre encerrado”.
En el amor impersonal, que es el amor de servicio el amor que brinda, no hace falta reciprocidad porque justamente es un amor impersonal que no necesita. Pero en el amor físico tiene que haber reciprocidad. No es que el amor personal sea más bajo espiritualmente, es un amor necesario, está bien que así sea. Obvio que el amor personal abreva 50% de sentimiento y 50% de la emoción. Esa es la parte que necesita, pero bueno, por eso es justamente el amor personal. El amor personal necesita.
El amor personal se torna enfermizo cuando la necesidad se desequilibra. Y la persona pasa o hacer manipulada o a manipular. Mediante celos, mediante artimañas de desestimar al otro, hay mil maneras de manipular, pero eso no significa que todo amor personal sea negativo, un amor personal recíproco, donde las partes entiendan de que tiene que haber respeto, dialogo, deseo y admiración es un amor personal absolutamente desprendido.
La emoción existe siempre, el ego existe siempre, porque el amor personal ya conlleva ese ego. Porque siempre uno necesita del otro. Está bien, somos seres encarnados. Como decía Teilhard de Chardinseres espirituales viviendo una experiencia física” y en esa experiencia física hay amor personal, que puede ser de pareja, que puede ser de amistad y si es un amor de necesidad porque se extraña a la persona. Pero que no se caiga en la excusa de decir que porque se extraña a la persona tengamos que ceder, agachar la cabeza poner el cepo para que el verdugo nos corte el cuello con un hacha o que nos pongan en el cepo, porque entonces ya no es un amor personal sino un sometimiento y un sometimiento no es amor, porque no hay respeto no hay consideración porque no se tiene en cuenta al otro, porque no hay reciprocidad. Porque al someter no hay respeto, no hay admiración, no hay deseo y no hay dialogo. No está ninguna de las cuatro patas de la mesa.
¿Cómo evaluamos si somos correspondidos? ¿Me respeta?, ¿me escucha?, ¿me tiene en cuenta?, ¿me considera?, ¿me desea?, ¿me llama con la misma frecuencia que yo llamo?, ¿me admira?, ¿Admira mi manera de ser o soy un peor es nada?, ¿dialogamos?, ¿con qué frecuencia?
Y aclaro acá una cosa, dialogar no es hablar. Dialogar es que haya un interlocutor válido, sino sería un monólogo como la Psicointegración, monologo no dialogo.
Dialogar no es que uno hable y el otro diga si, si de tanto en tanto, sino que directamente esté la otra persona atenta a lo que uno está diciendo. Escuchando, prestando atención. Escuchando el argumento de uno. No importa si no está de acuerdo, pero que opine. Pero solamente puede opinar si escucha primero. Si la persona se tapa los oídos o dice lo que dice no tiene sentido para mí, no está escuchando entonces no tiene respeto si no tiene respeto ya está faltando una pata de la mesa. Aparte que no te escucha tampoco te tiene admiración, tampoco hay dialogo, el deseo solo no es amor, es deseo, que no es malo, porque en el plano físico el deseo es bueno si es equilibrado, porque luego un ejemplo en la comida. Yo puedo pasar por una rosticería pedir un pollo rostizado y comer una pata con un poco de patatas, pero si me atiborro de comida y me indigesto, ya no está el equilibrio, ya me desequilibre. Lo mismo pasa con el deseo. El deseo tiene que ser equilibrado. Lo único que no tiene límites, porque no tiene medidas, es el Amor. El Amor no tiene medida. Había un gran cantante ya fallecido que decía “Como mi amor no se mide, no sé si es mucho o es poco”. Porque el amor no se mide, el amor se siente y el amor se brinda con reciprocidad. El único amor que no precisa ser recíproco es al amor impersonal, pero en esta sesión no estamos hablando de ese amor.
Gracias.


This entry was posted on Thursday, February 23, 2012 and is filed under .
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